Historia del desodorante: cómo hemos combatido el olor

Contenido
  1. La Antigüedad: enmascarar con perfume
  2. De la Edad Media al siglo XIX: perfumes y agua de colonia
  3. 1888: Mum, el primer desodorante comercial
  4. 1903: nace el antitranspirante
  5. Años cuarenta: el clorhidrato de aluminio
  6. 1952: el roll-on, inspirado en el bolígrafo
  7. Años sesenta y setenta: la era del aerosol
  8. Del siglo XXI a hoy: natural, sin aluminio y recargable
  9. Línea del tiempo
  10. Preguntas frecuentes

Durante milenios el olor corporal se combatió con baños y perfumes. El desodorante moderno nació a finales del siglo XIX: Mum, registrado en Estados Unidos en 1888, fue el primero comercial, y Everdry, en 1903, el primer antitranspirante. Después llegaron el roll-on (Ban, 1952), los aerosoles de los años sesenta y, en el siglo XXI, el auge de lo natural y lo recargable.

En resumen

  • Antigüedad: perfumes, aceites aromáticos y baños, sin efecto real sobre las bacterias.
  • 1888: Mum, crema desodorante; 1903: Everdry, primer antitranspirante con cloruro de aluminio.
  • Años cuarenta: el clorhidrato de aluminio hace los antitranspirantes más suaves.
  • 1952: roll-on inspirado en el bolígrafo; años sesenta: llega el spray.
  • Siglo XXI: sin aluminio, natural, recargable y regulación europea del aluminio.

La Antigüedad: enmascarar con perfume

En el antiguo Egipto, el cuidado del olor corporal formaba parte de la higiene y del estatus. Los textos y restos arqueológicos describen baños perfumados, aceites aromáticos y mezclas con ingredientes como cítricos y canela aplicadas en las axilas. También se eliminaba el vello corporal, lo que reduce el sustrato donde proliferan las bacterias.

Griegos y romanos heredaron la costumbre: aceites perfumados tras el baño y, en las termas romanas, un ritual de limpieza muy elaborado. Lo que no existía era un producto que actuara sobre la causa del olor: todo consistía en lavar y perfumar.

De la Edad Media al siglo XIX: perfumes y agua de colonia

Durante siglos, en buena parte de Europa el baño frecuente fue poco habitual y el perfume cumplía la función de tapar olores. Las aguas aromáticas, como el agua de la reina de Hungría o, ya en el siglo XVIII, el agua de colonia de Colonia, se popularizaron entre quienes podían pagarlas.

El cambio de fondo llegó con la ciencia del siglo XIX. Se describieron las glándulas sudoríparas al microscopio y, con la teoría microbiana, empezó a entenderse que el olor no era el sudor en sí, sino su descomposición. Hoy sabemos que las bacterias de la piel transforman el sudor de las glándulas apocrinas en compuestos olorosos, como explicamos en por qué huele el sudor.

1888: Mum, el primer desodorante comercial

En 1888 se registró en Filadelfia la marca Mum, considerada el primer desodorante comercial. Era una crema en tarro que se aplicaba con los dedos y que basaba su acción en un compuesto de zinc. El nombre del inventor no ha trascendido con certeza. Hablar de la axila no era socialmente aceptable, así que la publicidad era discreta.

La marca pasó en los años treinta a la compañía farmacéutica Bristol-Myers, que años después desarrollaría el roll-on. Mum sigue existiendo hoy; puedes ver su gama actual en desodorante Mum.

1903: nace el antitranspirante

En 1903 apareció Everdry, el primer antitranspirante comercial. Usaba cloruro de aluminio, el mismo activo que hoy encontramos en productos para la hiperhidrosis. Era eficaz pero ácido: irritaba la piel y llegaba a dañar los tejidos de la ropa. Por primera vez, sin embargo, se podía reducir el sudor y no solo el olor, la distinción que explicamos en diferencia entre desodorante y antitranspirante.

Odorono y la publicidad del "problema"

En 1912 Edna Murphey empezó a comercializar Odorono, otro antitranspirante a base de cloruro de aluminio que había desarrollado su padre, un cirujano, para evitar el sudor de las manos en el quirófano. Las ventas despegaron en 1919, cuando la agencia J. Walter Thompson lanzó una campaña que hablaba abiertamente del olor de la axila femenina. Escandalizó a parte del público, pero convirtió el antitranspirante en un producto de consumo masivo y marcó un estilo publicitario basado en la inseguridad social que se mantuvo durante décadas.

Años cuarenta: el clorhidrato de aluminio

A mediados del siglo XX se introdujo el clorhidrato de aluminio, una sal parcialmente neutralizada, mucho menos ácida que el cloruro. Irritaba menos, estropeaba menos la ropa y permitía fórmulas agradables de usar a diario. Sigue siendo el activo antitranspirante más utilizado del mundo. Más tarde llegaron los complejos de aluminio y zirconio, más potentes. Tienes una visión de conjunto en sales de aluminio.

1952: el roll-on, inspirado en el bolígrafo

A finales de los años cuarenta se popularizó el bolígrafo, que deposita la tinta mediante una bola giratoria. Bristol-Myers aplicó el mismo principio al desodorante y en 1952 lanzó Ban roll-on en Estados Unidos; en algunos mercados europeos se vendió con la marca Mum. Fue un éxito inmediato: dosificaba mejor, no exigía tocar el producto con los dedos y depositaba una capa uniforme. El formato sigue siendo uno de los más eficaces, como explicamos en desodorante roll-on.

Años sesenta y setenta: la era del aerosol

Los aerosoles de desodorante llegaron a principios de los sesenta y en pocos años se convirtieron en el formato más vendido en muchos países: secado instantáneo, sensación fresca y uso compartido en familia. Aquella época dejó dos lecciones:

En paralelo se extendieron las barras sólidas y, desde los años ochenta, las grandes marcas globales. Rexona, nacida en Australia a comienzos del siglo XX, y Axe, lanzada en Francia en 1983, son ejemplos de marcas que siguen dominando los lineales españoles.

Del siglo XXI a hoy: natural, sin aluminio y recargable

Desde los años 2000, la preocupación por el aluminio y los parabenos, alimentada por estudios preliminares y mucha desinformación, impulsó los desodorantes "sin". La evidencia no ha confirmado una relación causal con el cáncer de mama ni con el Alzheimer, pero el mercado cambió igualmente. Llegaron los desodorantes naturales, las fórmulas con bicarbonato, magnesio o probióticos, los sólidos sin envase y los envases recargables.

En el plano regulatorio, el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores de la UE (SCCS) revisó el aluminio en 2020 y de nuevo en 2024, y el Reglamento (UE) 2026/909 fijó por primera vez límites legales de aluminio en antitranspirantes: un 7,73 % en formatos no aerosol y un 3,24 % en aerosol, exigibles a los productos que se comercialicen desde 2027.

Línea del tiempo

FechaHito
Antiguo EgiptoBaños perfumados y aceites aromáticos en las axilas
Siglo XVIIISe populariza el agua de colonia
1888Mum, primer desodorante comercial
1903Everdry, primer antitranspirante (cloruro de aluminio)
1912 a 1919Odorono y la primera gran campaña publicitaria
Años cuarentaClorhidrato de aluminio, menos irritante
1952Ban roll-on, inspirado en el bolígrafo
Años sesentaAuge del desodorante en aerosol
1987Protocolo de Montreal: fin de los CFC
2010 en adelanteBoom natural, sin aluminio y recargable
2026Reglamento (UE) 2026/909 sobre aluminio en cosméticos

Preguntas frecuentes

¿Quién inventó el desodorante?

No se conoce con certeza el nombre del inventor de Mum, el primer desodorante comercial, registrado en Filadelfia en 1888. Del roll-on sí sabemos que lo lanzó Bristol-Myers con la marca Ban en 1952.

¿Qué usaba la gente antes del desodorante?

Agua, jabones y, sobre todo, perfumes y aceites aromáticos para disimular el olor. En la Antigüedad también se eliminaba el vello y se usaban ingredientes como cítricos o especias.

¿Cuál fue el primer antitranspirante?

Everdry, en 1903, con cloruro de aluminio. Era eficaz pero irritante, por lo que décadas después se sustituyó en los productos de uso diario por el clorhidrato de aluminio.

¿Desde cuándo existen los desodorantes en spray?

Los aerosoles de desodorante se extendieron a principios de los años sesenta. Al principio usaban CFC como propelentes, que se abandonaron por su efecto sobre la capa de ozono.